¿Son los chilenos buenos amantes? Estudio indaga la vida íntima en nuestro país

Un estudio analizó la vida íntima de los chilenos y su percepción sobre el desempeño en pareja. El 60,4 % de los participantes se considera buen amante. Sin embargo, solo el 54,1 % piensa lo mismo de su pareja.

¿Qué revela el estudio sobre la vida íntima de los chilenos?

El sondeo se aplicó a hombres y mujeres de entre 25 y 75 años. La mayoría de los participantes tenía una relación de pareja estable.

Los resultados mostraron que el 60,4 % de los encuestados se considera buen amante. El porcentaje más alto se registró entre las personas de 55 a 65 años.

Según los responsables del estudio, un buen amante es una persona capaz de crear un encuentro memorable y despertar el deseo de repetirlo.

Las respuestas muestran que ser un buen amante implica diferentes actitudes:

  • Preocuparse por el placer de la pareja.

  • Escuchar y expresar las propias necesidades.

  • Respetar los tiempos de cada persona.

  • Mantener una actitud creativa y abierta.

  • Buscar que ambos disfruten del encuentro.

  • Comunicarse con libertad y empatía.

Por otra parte, el 39,6 % de las personas encuestadas no se considera buen amante. Entre las razones mencionadas aparecen:

  • Falta de deseo o iniciativa.

  • Estrés y dificultad para conectarse con el momento.

  • Timidez, inseguridad o pudor.

  • Falta de variedad en los encuentros.

  • Expectativas poco realistas.

  • Dificultades sexuales como vaginismo o eyaculación precoz.

El estudio también mostró que el 54,1 % de los entrevistados considera que su pareja es buena amante. Nuevamente, el porcentaje más alto se encontró entre las personas de 55 a 65 años.

Odette Freundlich, directora del Centro Miintimidad y especialista en sexualidad, explicó que la percepción de ser un buen amante es relativa. Cada persona tiene gustos, preferencias y experiencias diferentes.

La educación, las creencias, la personalidad y las experiencias vividas también influyen en la manera de relacionarse íntimamente.

¿Qué significa ser un buen amante?

Según la especialista, es posible aprender a ser un buen amante. Esto no depende de tener un cuerpo perfecto, del tamaño del pene, de la duración de los encuentros ni de la cantidad de orgasmos.

Lo verdaderamente importante es la comunicación, el respeto, la empatía y la capacidad de conectarse con las necesidades de la pareja.

También es fundamental dejar de entender el encuentro íntimo como una prueba de rendimiento. La presión por cumplir determinadas expectativas puede generar ansiedad y dificultar el disfrute.

Cada persona responde de manera diferente. Por eso, conversar, preguntar y prestar atención a las reacciones de la pareja puede contribuir a construir una experiencia más satisfactoria.

¿Qué se necesita para ser un buen amante?

Odette Freundlich enumeró diferentes factores que pueden favorecer una vida íntima más consciente y placentera:

  • Conocerse: identificar qué resulta placentero y permitirse explorar el propio cuerpo.

  • Mantener una buena comunicación: expresar lo que gusta y escuchar con empatía las necesidades de la pareja.

  • Percibir las sensaciones: observar las reacciones placenteras o el desagrado frente a determinadas prácticas.

  • Tener paciencia: respetar los tiempos, límites y ritmos de cada persona.

  • Relacionarse con valores: actuar con respeto, consentimiento, confianza y afectividad.

  • Disminuir la presión: dejar de sentir que el encuentro es una prueba y permitirse disfrutar del momento.

  • Crear un ambiente adecuado: procurar un espacio privado, relajado, seguro y libre de interrupciones.

  • Practicar la espontaneidad: conectarse con el presente, abrirse a nuevas experiencias y evitar una rutina rígida.

  • No comparar ni suponer: comprender que lo que fue placentero para una persona puede no serlo para otra.

  • Informarse: aprender sobre anatomía, respuesta sexual, placer y zonas erógenas.

  • Brindar confianza: hacer que la pareja se sienta deseada, valorada y segura.

  • Estimular la mente y los sentidos: recordar que el placer no se limita a los genitales ni al coito.

¿Qué puede dificultar el disfrute en la intimidad?

La ansiedad, el estrés, la inseguridad y la presión por rendir pueden interferir en la conexión con la pareja. También pueden influir las dificultades para comunicar los deseos, los límites o las necesidades personales.

Cuando el encuentro se concentra únicamente en la penetración o en alcanzar el orgasmo, pueden ignorarse otras formas de placer y conexión.

Explorar las sensaciones del cuerpo, dedicar tiempo a los juegos previos y mantener una comunicación abierta permite disminuir la presión. Además, ayuda a construir encuentros más respetuosos y satisfactorios.

La comunicación es fundamental

No existe una fórmula universal para ser un buen amante. Cada pareja necesita descubrir qué le resulta agradable y cómo desea vivir su intimidad.

La comunicación permite conocer los deseos, límites y preferencias de ambas personas. También ayuda a evitar suposiciones, disminuir la ansiedad y fortalecer la confianza.

Los resultados del estudio sobre la vida íntima de los chilenos muestran que el buen desempeño no depende únicamente de habilidades físicas. La empatía, el respeto, la confianza y la capacidad de escuchar tienen un papel fundamental.

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Fuente: BioBioChile

 

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